*Fuente: «Historia del Palacio de la Isla de Burgos (1883-12010)» de Isaac Rilova Pérez

 

Hacia la instauración del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (1998-2008)

El 28 de abril de 1994, los Reyes de España presidían en el Monasterio de Santo Domingo de Silos la clausura del ‘X Congreso de las Academias de la Lengua Española’ ante un centenar de académicos y representantes del cuerpo consular acreditado en España. Se trata de un antecedente indiscutible de lo que luego sería el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.

Dicho encuentro congregó a representantes de la institución anfitriona, junto a responsables de las academias hispanoamericanas, filipina y norteamericana. La Junta de Castilla y León, el Ministerio de Educación, las Cortes de Castilla y León y la Diputación de Burgos estuvieron representadas en esta cita congresual, presidida por el vicedirector de la RAE, Ángel Martín Municio.     

La Federación Regional de Municipios y Provincias fue la entidad que, en 1998, impulsó de forma decidida la idea inalterable de crear una entidad que se encargara de fomentar actividades ligadas directamente al estudio y la divulgación de la lengua castellana. La propuesta había nacido tres años antes, cuando se constituyó en el seno de esta institución una comisión encargada de estudiar la viabilidad de esta propuesta, que estuvo dirigida por el presidente de la Diputación de Burgos, Vicente Orden Vigara, que la defendió en la séptima asamblea de esta asociación en la que están representadas las entidades locales de la Comunidad.

Según sus estatutos, sería una entidad sin ánimo de lucro adscrita a la Consejería de Educación y Cultura que se creaba para la promoción y difusión del español. Sus fines concretos serían la promoción de la enseñanza el estudio y el uso del español y la contribución a la difusión de la cultura española, además de la intensificación de la formación del profesorado de español en todos los grados de enseñanza. A finales de año, Orden Vigara se encargaba de explicar que desde la Consejería de Cultura se harían llegar los estatutos del Instituto de la Lengua Castellana al presidente de la Junta, Juan José Lucas, para que en enero de 1999 los aprobara por decreto.

En primavera de ese mismo año, el Ayuntamiento de Burgos se presentó como uno de los socios fundadores del futuro Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, al que aportará la cesión del Palacio de la Isla y medio millón de pesetas; en el mismo sentido, la Diputación de Burgos aprobó en pleno su integración como miembro fundador aportando similar cantidad para su funcionamiento.  

El 19 de febrero de 2000 el vicepresidente de la Junta y consejero de Educación y Cultura, Tomás Villanueva, explica que el Ejecutivo regional ha dado los pasos desde el punto de vista administrativo y económico para la constitución de esta institución, precisando que se ha encargado de apoyar una iniciativa surgida en el seno de la Federación Regional de Municipios y Provincias (FRMP).

Poco después, el 7 de abril, nacía oficialmente el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua en el claustro del Monasterio de Santo Domingo Silos en un acto presidido por los Duques de Lugo, la Infanta Doña Elena de Borbón y Don Jaime de Marichalar. La constitución formal reunía al presidente de la Junta de Castilla y León, Juan José Lucas, al director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, y al abad de Silos, Dom Clemente Serna. Un centenar de personalidades procedentes del mundo de la política, la cultura, la universidad y la empresa se dieron cita en el cenobio benedictino para respaldar con su presencia el nacimiento de este organismo. La entidad era una realidad, que nacía con el apoyo de 29 instituciones, de carácter político, académico y empresarial.

En la firma del acta fundacional, además de la Junta de Castilla y León, quedarían integrados los ayuntamientos de las nueve capitales de provincia de la Comunidad, las diputaciones provinciales, las corporaciones locales de Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Ponferrada, San Andrés de Rabanedo y Medina del Campo, además de las Universidades de Burgos, León, Salamanca y Valladolid y la Cámara de Comercio e Industria de Burgos.

Con domicilio en el Palacio de la Isla, el Instituto de la Lengua tendría un presupuesto inicial de 14,5 millones de pesetas y, una vez en marcha, su actividad incluiría la organización de congresos, exposiciones, certámenes, grupos de trabajo, edición de libros y labores de investigación. Sin embargo, la constitución formal de su Patronato se concretó el 11 de diciembre de 2001 en la Casa de Cultura de la localidad burgalesa de Salas de los Infantes con la presencia de treinta instituciones.

En este acto, el consejero de Educación y Cultura, Tomás Villanueva, subrayó la necesidad de promocionar conjuntamente la lengua castellana, al tratarse del principal patrimonio de la Comunidad. El presidente de la Diputación de Burgos, Vicente Orden Vigara, hizo un llamamiento a las empresas de Castilla y León para que se implicaran en su financiación. Meses más tarde, la fundación quedaba inscrita en el Registro de Fundaciones de la Comunidad Autónoma, inscripción que queda recogida en el BOCYL de 2 de abril de 2002. 

El siguiente paso fue convocar el Patronato de la fundación, órgano presidido por el consejero de Cultura, Tomás Villanueva. Se acuerda nombrar director a Gonzalo Santonja, que toma posesión del cargo el 30 de abril de 2002 mostrando su ilusión por el reto asumido.

En tanto se acondicionaba el Palacio de la Isla, el presidente de la Diputación, Vicente Orden Vigara, ofrecía las dependencias del convento de San Agustín, que después de ser rehabilitado se inauguraba oficialmente. El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua encuentra acomodo en este inmueble, en dependencias que comparte con el Instituto de Restauración, el Archivo Histórico Provincial, la Biblioteca de Castilla y León y un Museo de Pintura.

Con el organigrama de la fundación perfilado, Santonja dio a conocer las primeras necesidades de la institución tanto en materia presupuestaria como en las condiciones que debe cumplir la sede definitiva del Palacio de la Isla de Burgos: disponer de una biblioteca, un auditorio, salas de trabajo y dependencias administrativas. Igualmente, solicitó al Patronato una dotación presupuestaria para comenzar a trabajar; se asignó a la institución 1.255.330 euros para desarrollar el programa de actividades diseñadas para el 2003, al tiempo que se adjudicó el puesto de gerente a Alejandro Sarmiento y se convocaron también plazas de coordinador lingüístico, coordinador literario, jefe de prensa y personal auxiliar.

La programación cultural en el Monasterio de San Agustín es incesante hasta 2007, último año de la fundación en esas dependencias. Mientras, el Palacio de la Isla es utilizado –especialmente sus jardines- para acoger distintos actos protocolarios promovidos por el Ayuntamiento de Burgos. 

Monasterio de Santo Domingo de Silos. Constitución Instituto de la Lengua. La Infanta Elena, el abad, Dom Clemente Serna y Autoridades (Archivo Fotográfico Instituto Castellano y Leonés de la Lengua).

 

En sus inicios, el Instituto encontró acomodo a sus dependencias en el Real Monasterio de San Agustín y no fue hasta 2005, cuando comenzó el proyecto de adaptación del Palacio de la Isla para sede del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua con la autorización de la Junta de Castilla y León con fecha 1 de diciembre. El presupuesto de licitación de la obra ascendió a 3.458.027,56 euros y el 30 de diciembre de ese año se publicaba en el BOCYL la resolución que anunciaba el concurso público para la rehabilitación del Palacio de la Isla con un plazo de ejecución de 18 meses a contar desde el replanteo. Los trabajos se adjudican finalmente a la empresa vallisoletana CYM Yáñez.

Los arquitectos Marina Escribano Negueruela y Pedro Hombría Maté firman el proyecto de rehabilitación, que es aprobado, figurando como delineantes proyectistas Rafael Sáez de las Heras y Roberto Arnáiz Martínez.

La intervención proyectada pretende la rehabilitación integral del edificio, mediante las operaciones necesarias de restauración de las fachadas, cubiertas y elementos estructurales y su habilitación para nuevo uso, dotándolo de las instalaciones necesarias para el correcto funcionamiento y la puesta al día. El proyecto contempla un salón de actos, dos bibliotecas, diez salas para actos y reuniones y un gran archivo. Las previsiones apuntan a que en primavera de 2017 las obras de acondicionamiento hayan concluido.

Poco antes de comenzar las obras, el Palacio de la Isla se convierte durante unos días en un espacio para la decoración y el arte. El 10 de noviembre de 2005 se abrió al público en este inmueble la ‘II Cita con la Decoración y el Interiorismo’ (Cidecor’05), encuentro profesional promovido por la Federación de Asociaciones Empresariales en la que tomaban parte una veintena de empresas vinculadas a distintos ámbitos de la decoración, que mostraban las últimas tendencias de esta disciplina.